














La tarea no era fácil...cuento corto? a las 6:30 estábamos despertando a Juan Carlos...un amable lugareño que nos llevó en su peque peque (canoa con motor que suena pequepequepequepeque) para hablar con los milicos y pedirles que nos llevaran a la frontera...pero el teniente no estaba...fracaso en la misión. Como buenas ex-servicio país seguimos gestionando con el actor clave hasta que dimos con unos señores peruanos que luego de tira y afloja accedieron a llevarnos por10 dolares cada una. La vida nos sonreía. Sellamos nuestro pasaporte y nos subimos a nuestra embarcación (con tortuga y todo) rumbo a Pantoja....no imaginábamos lo que nos esperaba.
Nos sentíamos muy satisfechas de haber salido de la ruta turística y haber entrado a la américa profunda, esa que no te muestran en los folletos turísticos...por rumores sabíamos que otros extranjeros habían pasado hace una semana, así que ya debían estar lejos...la selva nos esperaba.









